
En los últimos días han sucedido ciertos hechos en mi vida que me han permitido descubrir de primera mano que Dios está pendiente de nuestras necesidades, aún antes que las reconozcamos como tales.
Unos amigos necesitaban ayuda para terminar un proyecto importante y aún antes que el proyecto se concretara para su realización, Dios ya había puesto en mis manos las herramientas que irían a necesitar después. Probablemente hayas recibido alguna cadena de correos hablando de la historia de un hombre que sintió el deseo en su corazón de hacer algo totalmente extraño como comprar una bolsa de leche en mitad de la noche y entregarla en una casa desconocida, donde le abre un hombre desesperado porque no tiene nada de comer para ofrecerle a su hija menor que aún es bebe. Es una historia enternecedora e increíble y piensas que a ti nunca te va a pasar algo similar, pero yo te digo que hay que tener los ojos abiertos pues esos llamados pueden ser sutiles y aveces tan obvios que increíblemente los ignoramos por prejuicios tontos.
Es algo inocente esperar que a tu vida lleguen eventos extraordinarios que solucionen tus problemas o los problemas de los demás. La solidaridad, la compasión y en definitiva el verdadero amor, es la solución que en realidad estamos esperando.
Por esto mi hermano hoy te quiero hacer dos invitaciones: La primera, es que estés atento porque Dios puede estar colocando en tus manos las respuestas a las oraciones de otras personas (has escuchado la canción que dice: “Cristo te necesita para amar”?) . La segunda invitación es a que estés seguro que la respuesta a tu oración viene en camino y aunque parezca que llega tarde, llegará justo a tiempo.
Medita en lo siguiente: Cuando sientas que Dios no ha acudido en tu ayuda, puede ser que haya enviado a sus hijos.
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