26 de septiembre de 2010

¡Es creer!





La canción es "El campesino embejuca'o" del maestro Jorge Veloza. Una mujer que cursa por los cincuenta la baila acompañada de un sujeto disfrazado de escocés, al lado una mimo baila con un muchacho de unos diecisiete y una hippie intenta atraer a un grupo de monjitas. La fiesta está armada, la "cosa" se prendió. No piensen ni por un momento que por su estado las monjitas nos van a dejar con la canción en la boca: No existe gente más "parrandera" que la de la Iglesia y ellas están dispuestas a demostrarlo. No nos hace falta un trago para bailar "carranga", ni siquiera hace falta que nos presenten: Somos hermanos.
Y eso fue "Expocatólica Colombia 2": Una suma de celebraciones, una sola celebración, de familia, una Iglesia unida. El evento congregó entre el 23 y 26 de septiembre a más de 180 expositores. Entre estos estuvieron las Arquidiócesis de Barranquilla y Cali; las Diócesis de Cúcuta, Engativá y Montería; el Obispado Castrense; el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS/Cáritas Colombiana); la Universidad Javeriana y la Universidad Católica; la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Bogotá, además pudimos disfrutar de lo mejor de la música católica colombiana y conocer algunas propuestas audiovisuales con las finales de sacrofilm y sacrofónica, entre muchas otras experiencias que no alcanzaríamos a mencionar. Mucho de nuestra diversidad se encontró presente y unido en Compensar, sin contar con los que no lograron conseguir un "stand".
La "hippie" consigue que una de las monjas se acerque, el reto es que le cante una trova a un representante de "La Salle". Luego de escuchar al boyaco y al indio mostrarle como cantarla, decide hacerlo. Cualquier otro se moriría de la vergüenza, pero no nosotros. Nosotros fuimos hechos para divertirnos, después de haber encontrado en Dios nuestra alegría no habría otra cosa que pudiésemos hacer. La "lasallista" le responde, el reloj marca las cinco, en una hora se concluirá la fiesta con una Eucaristía, pero a la Iglesia nadie le quitará lo bailado... ni las ganas de volver a encontrarnos en una próxima versión. Mientras tanto, nos quedará resonando en la cabeza el lema del evento y cada día que nos levantemos recordaremos que lo único que necesitamos para llenar de toda esa vida a nuestra sociedad ¡Es creer!

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