25 de octubre de 2010

Otro día comercial

Cualquier parecido con la realidad... no, no es coincidencia. Muy a propósito por estas fechas:



En un periódico, en el futuro, podría leerse:

Hoy celebramos lo que hace 7 años la Confederación Mundial de Comerciantes, en vista de la proliferación de este tipo de actividad y del público interesado en la misma, decretó: que para el 30 de noviembre se habría de celebrar el "Día del asesino".
Múltiples pronunciamientos se escucharon al respecto. Pero la decisión ha sido ya aprobada por los gobiernos del mundo y tiene aceptación del público en general. A los que argumentan que celebrar un día en honor de sujetos tan dañinos para el bienestar de la raza humana, se les ha dicho que no sean tan moralistas; se ha refutado diciendo que muchos de ellos no escogen nacer así y aún algunos de los sectores que avalan la propuesta han dicho que la gente tiene la libertad de hacer lo que a bien le venga con sus habilidades físicas y mentales.
En la actualidad, la propuesta cuenta con total aprobación entre la ciudadanía. A excepción de algunas familias que han sido tildadas de una exagerada religiosidad y de estar atadas a conceptos de muchos siglos anteriores, por no unirse a la muy respetable nueva costumbre de que en ese día todos porten un arma que no sea de fuego o corto-punzante, o una imitación de estas. Para intentar conquistar a este público, se ha diseñado una estrategia mediática que atenúa las posibles implicaciones del nombre. Para tal propósito, en las emisoras y en los noticieros se escucha hablar de: "El día del hombre no reprimido" o, apelando a la sensación de ternura, "El día de los asesinitos". Los mismos medios dedican largas secciones a noticias que enseñan como fabricar una inofensiva arma casera o remedar una de verdad con materiales económicos. La estrategia parece funcionar.
Los niños son premiados en esta fecha dándoles monedas si cantan la nueva habitual canción del "killerday" como lo llaman los que importaron la nueva y habitual costumbre de otras tierras; parados frente a las puertas de sus vecinos y exhibiendo sus armas (que son de juguete y no podrían hacer daño alguno a menos que enviaran un mensaje a los que las portan), los niños cantan: "Triqui, traque, killerday, quiero plata pa' comer, y si no me das, conmigo te las vas a ver". Ningún adulto actual puede resistir una sonrisa ante sus infantiles gestos falsamente amenazadores, aunque algunos de los tradicionalistas, intentando opacar la celebración dicen que prefieren no abrir sus puertas porque; según ellos, han sido realmente atacados por algunos de estos menores por no darles nada. A este objetivo corresponsal, le parecen increíbles tales afirmaciones.
No olvide que los locales le esperan con las menos dañinas y las mejor imitadas armas y disfrute en familia de esta nueva tradicional fecha de regocijo...

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