17 de abril de 2011

Dios no conocido

Pablo… ¿Qué tenía de especial este hombre para que Dios decidiera manifestársele de tan increíble manera?

Tal vez dentro de él había un corazón vacío, insatisfecho y frustrado que trataba de hacer las cosas bien y que gritaba sin que “nadie pudiera escuchar” para que su realidad cambiara, porque estoy convencida que El Espíritu Santo no le regalaría un ministerio tan prodigioso a alguien cuyo corazón no le fuese agradable.

Y es ahí, cuando el corazón decide clamar al Dios no conocido, que El Santo Ser que se suponía ausente se revela con Su luz admirable, te hace caer del caballo y te deja ciego durante tres días, tiempo perfecto y necesario para mostrarte que has estado caído y ciego toda la vida.

Entonces, El Señor te dice:”¡Qué importa que me hayas perseguido para destruirme!, ¡Qué importa el dolor que sentí cuando mataste a mis siervos!, todo vale la pena si sirvió para que hoy te des cuenta que mientras vivas sin Mí nada puede proporcionarte plenitud, que Soy tu todo, tu razón, tu propósito, tu fin primero y último.”

Así que si te sientes caído, ciego y hay una voz de fondo que te dice:”Soy Jesús, ¿Por qué me persigues?”, es señal que el tiempo de espera por una vida que valga la pena a terminado. Si Cristo te está confrontando es signo de que El Dios no conocido, se hará revelación pura sobre ti, para hacerse tu Amigo y compartirte sus misteriosos pensamientos.

En este punto la pregunta es:¿Qué hacer?, desea con toda la fuerza de un alma seca y sedienta, como implorando por agua en el desierto, tener La Revelación del Señor Jesucristo como la tuvo Pablo.

Y si estás en este momento caído, alégrate porque Él mismo te levantará y si te sientes ciego, gózate porque Él mismo te dará la visión, la misión y los sueños que te llevarán de la depresión y desesperanza a una vida con propósito.

Creo que se está acercando el día en que dirás como Pablo: TODO LO CONSIDERO BASURA POR AQUEL QUE ME AMA MUCHO, ME AMA MUCHÍSIMO, HASTA EL EXTREMO.


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Alexandra Bustos Carrillo

Boletín Shekinah Vox Dei

Septiembre 2008

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