Gracias a la página http://www.fraynelson.com/, te queremos compartir la siguiente charla: María, la madre de Jesús. Esperamos que la disfruten.
This text will be replaced
This text will be replaced
Como sabrás, hemos venido hablando a lo largo de la semana pasada, acerca de la sobrenaturalidad de Dios, hoy vamos a centrarnos un poco más en este concepto y a reconocerlo desde lo que somos; porque muchas veces allí es donde es más difícil encontrarlo, desde lo que hay dentro del corazón. Estoy sentada al frente del computador, sin saber qué escribir, de qué hablar, e incluso, cómo expresar el tema que estamos tratando… es un poco difícil, cuando no fluyen las palabras y da temor hacer esto sin la guía de Dios; pero en fin, esto se trata de arriesgarse y abrir el corazón, de mostrar lo que Dios hoy pone en mí para compartirlo con todos ustedes.
Una niña esconde su corazón, se refugia detrás de largas e interminables filas de ropa, pretendiendo que su mamá no la encuentre; ella por su parte, ya lleva 20 minutos buscándola por todo el almacén, gritando su nombre, preguntándole a la gente si sabe en dónde está su hija; no saben nada, no la han visto desde que se separó de su mamá para ver ropa. Después de 30 minutos, su madre, desesperada comienza a llorar, intuyendo lo peor dentro de sí. Al oír esto, la niña se da cuenta de lo que ha hecho y del error que ha cometido con su “inocente juego”, es por esto, que sale de su escondite y corre a abrazar a su mamá. Ella le dice que eso no debe hacerlo, que se había preocupado bastante y que JAMÁS lo volviera a hacer; se lo dijo mientras la abrazaba fuertemente y se secaba las lágrimas de su rostro.
Mi historia es sólo un reflejo de lo que pasa diariamente en nuestras vidas, de las muchas veces que escondemos nuestro corazón, no detrás de filas de ropa, sino de autosuficiencia, de orgullo, de soberbia, o incluso detrás de depresión, soledad, temores, o del mismo pasado. No es fácil reconocer esto; para mí no fue nada fácil salir de mi escondite, estaba muy segura allí, cómoda y sabía que al salir tenía que enfrentarme al dolor de mi mamá e incluso, arriesgarme a llorar al ver sus lágrimas rodando por sus mejillas. El salir de ahí implicó una decisión, escuchar a mi mamá y dejar que su llanto tocara mi corazón; pues bien, Dios hoy está llorando, necesita que tu corazón salga de donde está escondido, que te dejes encontrar por Él, que te permitas ser vulnerable y no le temas a lo que está afuera, pues lo único que vas a ver allí son Sus Brazos dispuestos a amarte y sanar tu dolor.
No hace falta esperar más, ahora es el momento!! Dios está llamando, respóndele; Dios te está amando, ámalo; Dios se complace en ti, no temas ni dudes de lo que Él ha hecho.
Mi invitación el día de hoy es a que abras tu corazón, a que lo dejes entrar en donde nadie más ha entrado; mi invitación es a que llores en tu Lugar Secreto las veces que sean necesarias, el dolor de tu infancia, adolescencia, juventud o incluso lo que pasó ayer; a que descubras quién eres tú, no lo que dicen de ti, ni siquiera lo que tú piensas de ti mismo(a), sino que delante de Dios descubras lo valioso(a) que eres y lo complacido que está en ti Tu Creador.
He ahí la sobrenaturalidad de Dios: que siendo nosotros un pueblo pecador, Dios se goza y se deleita en la obra de Sus Manos; que a pesar de nuestras iniquidades, es capaz de olvidarlas cuando ve un corazón sincero; y que cuando hay corazones dispuestos a recibirlo como Señor y Salvador en TODAS las áreas de la vida, presta Su Oído, Su Hombro y Su Corazón para AMAR SOBRENATURALMENTE!!!
“Porque Él es nuestro Dios y nosotros Su pueblo, las ovejas que Él guarda. Escuchad lo que dice: No endurezcáis vuestro corazón…” Salmo 95: 7,8a.
Mónica Sánchez.

Era de noche y allí se encontraban ellos hablando palabras llenas de Amor, del AMOR. Hubo una tarea este día: “ejercitar la fe”…me pregunté si de cosas sencillas podría mi fe hacer ese ejercicio, pero más sin embargo, decidí seguir el consejo, pasaron dos días, hasta que Le pedí algo sencillo: “quiero una flor, quiero que me des una flor”, mi mente comenzó a divagar, pensando en que esta flor vendría por manos de alguien unida a un abrazo de alguien, mi corazón pensó en múltiples formas, pero nada de eso sucedió. … demasiado limitado para mi mente, caminé con la convicción de que este día mi AMOR me regalaría la flor tan anhelantemente pedida.
Me encontré con una amiga y me llevó a su casa, en dónde se encontraban dos dulces seres que entre ambas no sumaban más de 8 años, me presenté y ellas tímidas se presentaron. Sentada allí me acordaba de mi flor, que cada vez se hacía tarde y que ese momento no llegaría… la personita más grande gritó: “vamos a hacer un espectáculo” se hizo detrás de la cortina, y como un telón rojo de terciopelo que aparecen en los teatros más elegantes, esta cortina se abría para dar paso a tan semejante espectáculo de canciones, cuentos risas, mímicas y aplausos… “ahora te toca a ti”, mi corazón se aceleró, y me puse roja “yo no sé cantar, ni bailar… no puedo”… y allí ella insistente “ay claro que sí” me levanté con nervios, porque allí estaba mi amiga, pensé en el que dirán, pero decidí jugar, me metí detrás del telón, y se escuchó una voz diciendo: “les presentamos a la más fabulosa, la más cantora… Brenda… bravooo” se abrió semejante telón y me vi al frente de tres preciosas mujeres: las dos niñas y mi amiga (quien también había cantado), se sonreía al verme allí… canté, hice mímicas, y sí, aunque no lo crean: hubo aplausos… me senté, sin pensar en haber hecho el oso o cosas parecidas… luego, la más pequeña que apenas balbuceaba unas palabras, cantó una canción de Dora la exploradora, y para ella hubo también un sinfín de aplausos… jugamos aquella tarde a “Sami el heladero” y vimos “Barbie y las tres mosqueteras” en la que la canción más representativa decía algo como “una para todas y todas para una”… hubo cuentos de princesas que llaman por celular a sus príncipes para bailar toda una noche y de brujas que se vuelven buenas, de reinos que se salvan, y de bailes en los que los príncipes y princesas jamás se cansan… en un momento de quietud, regresé a mí, volví a pensar en mi flor, vi las caras de estas tres preciosas princesas, y detallé el vestido de quien me había pasado al frente, de quien había corrido la cortina para que bailara, de quien había jugado conmigo a comer muchas malteadas de chocolate y quien había escogido la película de “las tres mosqueteras”: tenía unas botas de princesas rosadas, y un vestido azul, y en el lado de su corazón tenía bordada una flor de muchos colores, que combinaba con su risa y su encanto…
Me regresé a casa entendiendo que Dios ve más allá, que mi flor, me invitó a ser princesa, a jugar y llenarme de malteadas de chocolate, a aprenderme la canción de las tres mosqueteras, a salir en escenario y cantar frente a otras tres preciosas princesas… mi flor, tenía vida propia… no, no tuvo que abrirse el cielo y que una mano grande (gigante) me la entregara y saber que era ÉL MI AMOR… entendí que la sobrenaturalidad de Dios, va mucho más allá de lo que la mente humana, limitada y rutinaria alcanza a imaginar…
Brenda Ospina
Pablo… ¿Qué tenía de especial este hombre para que Dios decidiera manifestársele de tan increíble manera?
Tal vez dentro de él había un corazón vacío, insatisfecho y frustrado que trataba de hacer las cosas bien y que gritaba sin que “nadie pudiera escuchar” para que su realidad cambiara, porque estoy convencida que El Espíritu Santo no le regalaría un ministerio tan prodigioso a alguien cuyo corazón no le fuese agradable.
Y es ahí, cuando el corazón decide clamar al Dios no conocido, que El Santo Ser que se suponía ausente se revela con Su luz admirable, te hace caer del caballo y te deja ciego durante tres días, tiempo perfecto y necesario para mostrarte que has estado caído y ciego toda la vida.
Entonces, El Señor te dice:”¡Qué importa que me hayas perseguido para destruirme!, ¡Qué importa el dolor que sentí cuando mataste a mis siervos!, todo vale la pena si sirvió para que hoy te des cuenta que mientras vivas sin Mí nada puede proporcionarte plenitud, que Soy tu todo, tu razón, tu propósito, tu fin primero y último.”
Así que si te sientes caído, ciego y hay una voz de fondo que te dice:”Soy Jesús, ¿Por qué me persigues?”, es señal que el tiempo de espera por una vida que valga la pena a terminado. Si Cristo te está confrontando es signo de que El Dios no conocido, se hará revelación pura sobre ti, para hacerse tu Amigo y compartirte sus misteriosos pensamientos.
En este punto la pregunta es:¿Qué hacer?, desea con toda la fuerza de un alma seca y sedienta, como implorando por agua en el desierto, tener La Revelación del Señor Jesucristo como la tuvo Pablo.
Y si estás en este momento caído, alégrate porque Él mismo te levantará y si te sientes ciego, gózate porque Él mismo te dará la visión, la misión y los sueños que te llevarán de la depresión y desesperanza a una vida con propósito.
Creo que se está acercando el día en que dirás como Pablo: TODO LO CONSIDERO BASURA POR AQUEL QUE ME AMA MUCHO, ME AMA MUCHÍSIMO, HASTA EL EXTREMO.
-----
Alexandra Bustos Carrillo
Boletín Shekinah Vox Dei
Septiembre 2008